La Nochebuena en España tiene dos bandas sonoras paralelas: la oficial, protagonizada por coros infantiles y anuncios de turrón, y la subterránea, fraguada en patios de colegio, cuarteles, pandillas y sobremesas festivas a base de anís y pandereta. El 24 de diciembre de 2009, en vísperas de la cena navideña, Pitodoble abrió la espita para recopilar las parodias populares más gamberras:
«En estas fechas tan entrañables, dejamos a un lado la corrección política y abrimos las compuertas de la memoria festiva popular. El inicio lo puso el clásico estribillo parodiado de Campana sobre Campana:
«…Niño Jesús, qué bonito eres,
qué picha más larga,
qué cohones tienes…
¡Belén! ¡Campanas de Belén!…»
Pero la respuesta de los lectores no se hizo esperar en los comentarios, desenterrando la célebre versión callejera del Tamborilero (El pequeño tamborilero / El camino que lleva a Belén):
🎶 Parodia Popular de «El Tamborilero»:
«Por el camino que lleva al burdel,
baja una puta que no lleva sostén.
Los pastorcillos se la quieren tirar,
pero no tienen más que un roto condón,
roto condón, roto condón…
¡En tu honor, mi Rey, me la tiro yo!»
Otras Joyas del Cancionero Satírico Navideño
La tradición ibérica de pervertir los villancicos sagrados no se limitó a estos dos ejemplos. El cancionero clandestino incluye parodias de casi todas las melodías tradicionales:
- Los Peces en el Río: «Pero mira cómo beben los borrachos en el bar, pero mira cómo beben por no pagar el champán… Beben y beben y vuelven a beber, los borrachos en la barra hasta el amanecer.»
- Hacia Belén va una Burra: «Hacia Belén va una burra, rin rin, yo me remendaba, yo me remendé, cargada de chocolatinas… y en el portal de Belén los gitanos se la llevan al retén.»
La Función Antropológica de la Parodia Carnavalesca
Como teorizó el filólogo Mijaíl Bajtín, el humor carnavalesco y las parodias de himnos sagrados durante el solsticio de invierno cumplen una función liberadora catártica: subvertir momentáneamente la jerarquía eclesiástica y los discursos solemnes a través de la risa grotesca, la sensualidad desenfadada y la complicidad popular.