Entre 2005 y 2006, la llegada de Google Earth al gran público supuso una de las experiencias más sobrecogedoras de los primeros años de la web moderna. Por primera vez en la historia de la humanidad, cualquier ciudadano sentado ante un monitor con conexión de banda ancha podía girar un globo terráqueo virtual en tres dimensiones y hacer zoom desde la órbita terrestre hasta el patio de su propio colegio o el tejado de su casa.

Aquel asombro tecnológico desató de inmediato una disciplina lúdica global: millones de internautas dedicaron noches enteras a rastrear coordenadas remotas en busca de anomalías geográficas, aviones en pleno vuelo, círculos en los campos de trigo, bases militares secretas y situaciones comprometidas en terrazas privadas.

Crónica Original Restaurada • Septiembre 2006

«Mucho cuidadín con tomar el sol en la azotea o en el jardín de casa pensando que nadie te ve. GoogleEarth está en todas partes y sus cámaras de satélite no perdonan. Un usuario neerlandés descubrió esta singular captura en una terraza de La Haya, abriendo el debate de hasta dónde llega la privacidad cuando los satélites comerciales son capaces de distinguir una toalla de playa en un ático.»

El Nacimiento del Gran Debate sobre la Privacidad Visual

Apenas un año después, en 2007, Google lanzaría Street View en las principales capitales del mundo con sus flotas de vehículos equipados con cámaras panorámicas de 360 grados, desatando la intervención de agencias de protección de datos internacionales para forzar el difuminado automático de rostros y matrículas. Sin embargo, aquel primer verano de Google Earth en 2006 permanece en el recuerdo como la era inocente del escrutinio planetario desde el sofá.